pensando en lo que hacías aquí
hoy estoy en un banco endeble,
pensando que haría en el mar.
Quejumbrosa, airada, morena, restregada en el recuerdo,
reticente a todos lo momentos que ya no caben
y que si caben ya no fueron.
Apenada por el error,
respetando la hora del café,
extrañando el querer volver,
ahí contigo, con los dos, con los demás,
solos y bien acompañados, por las risas.
Porque a tu lado pasaron
rápidas y bien las horas de alboroto y calor.
Y las olas.
Las olas eran tranquilas y me dejaba llevar.
Ahora me llevan ajetreadas discusiones,
conversaciones pensadas, premeditadas
ya no hay nada espontáneo
y sigue sin salir nada bien.
Sí.
Ayer todavía vislumbré un poco de tranquilidad.
Sí.
Hoy conduciré a con la rutina, con el vacío,
las cuentas regresiva, conmigo y el aire caliente
del asfalto.